Aceite usado de cocina, respuesta sostenible ante la falta de queroseno

Conflictos geopolíticos, como la guerra de Oriente Medio con la interrupción del normal funcionamiento del paso por el estrecho de Ormuz, así como el aumento de la demanda de cara a verano están ocasionando la escasez de queroseno.

Los problemas de desabastecimiento en combustible de aviación empiezan a afectar a distintos países europeos y ponen en jaque al sector turístico. Una alerta en aviación mundial que exige soluciones. Actualmente, normativas como ReFuelEu Aviation impulsan el uso del SAF (combustibles sostenibles de aviación) para descarbonizar la aviación. El nuevo marco busca reducir la huella de carbono y promover el desarrollo de producción de combustible a partir de diferentes materias primas y residuos como el aceite de cocina usado o biomasa forestal. Empresas como Repsol han sabido anticiparse a las medidas comunitarias. Ante la falta de combustible para aviones, el aceite de cocina usado es la alternativa sostenible. Como resultado de una serie de hitos, en 2024, Repsol, pone en marcha en Cartagena su primera planta de la península ibérica dedicada en exclusiva a la producción de combustible 100% renovable a gran escala.

Antes de la consolidación de la planta de Cartagena, en 2021, Repsol ya operó con Iberia en el primer vuelo nacional utilizando biocombustible. Un trayecto que sirvió para confirmar que se podía reducir emisiones y que los residuos podían propulsar aviones comerciales. Esta tecnología se valida un año después cuando la Patrulla Águila del Ejército del Aire y del Espacio durante el desfile del Día de la Hispanidad utiliza combustible renovable en su vuelo.

La realidad es que los combustibles renovables son una solución inmediata barata. Al contrario de otras alternativas como la electrificación masiva o el hidrógeno, los combustibles sostenibles pueden aprovechar la infraestructura, esto es, tuberías, refinerías, estaciones de servicio y motores, ya existente.

En este contexto de tensiones energéticas, el combustible sostenible para aviación representa una solución crucial porque reduce hasta el 80% las emisiones netas de CO2 a lo largo de su ciclo de vida en comparación con el queroseno fósil. Es cierto que la combustión genera emisiones, pero su principal ventaja es que es renovable y al ser más limpio deposita menos emisiones de azufre y otras partículas finas en la atmósfera. El balance neto de gases de efecto invernadero es mucho menor, determinante para el objetivo de cero emisiones netas para 2050.

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